Coges el móvil para una cosa y veinte minutos después no sabes ni por qué lo abriste. Tu atención está siendo secuestrada a propósito: las apps están diseñadas para engancharte. El resultado es una mente fragmentada, incapaz de concentrarse y siempre un poco ansiosa. Recuperar tu atención es uno de los actos más rentables que puedes hacer.
