Abres un documento para trabajar en algo importante. A los pocos minutos, sin saber muy bien cómo, estás en el correo. Luego en el móvil. Luego otra vez en el documento, intentando recordar por dónde ibas.
No es un fallo de carácter. Tu atención es el recurso más valioso que tienes, y hay empresas enteras con miles de ingenieros dedicadas a captarla. Competir contra eso a base de fuerza de voluntad es una batalla perdida. Lo que sí funciona es entender cómo funciona tu atención y diseñar tu día para protegerla. En esta guía tienes los datos y el sistema.
