Te acuestas, duermes tus siete horas… y te levantas como si no hubieras dormido. Pesado, con la cabeza espesa y necesitando dos cafés para arrancar.
El problema casi nunca es solo la cantidad. El sueño tiene una arquitectura: fases que se repiten en ciclos, cada una con una función distinta. Si esa arquitectura se rompe (por el alcohol, el estrés, la luz, los horarios o una apnea sin diagnosticar), puedes pasar ocho horas en la cama y descansar como si hubieran sido cinco. En esta guía vas a entender qué pasa por la noche y qué hacer para que tu sueño vuelva a reparar.
